Me he hecho un tatuaje y me arrepiento, ¿qué hago ahora?

La Mano Zurda, uno de los estudios más condecorados del gremio en Madrid, han introducido recientemente entre sus servicios la eliminación vía láser. Lo primero, avisan con antelación: no existe el láser milagroso. La supresión total no siempre será una opción real. Tal y como explican, su función es «deshacer las partículas de tinta del tatuaje, siendo el sistema linfático el que se encarga de eliminarlo paulatinamente». Es decir, el láser no elimina de forma directa la tinta de la piel y no por hacerlo repetidamente se logra un mejor resultado. Es necesario un buen asesoramiento, ya que la relación entre el número de sesiones y el tiempo que se deje entre unas y otras acaba resultando decisiva.

Además, no todos los tatuajes se borran con la misma facilidad. Depende siempre del color de la tinta usada, siendo el negro el que desaparece con mayor facilidad. Le siguen tonalidades como el rojo, el naranja, el azul, el verde o el marrón, siendo los morados, rosas, blancos y amarillos los que desaparecen con mayor complejidad.

Covers: la alternativa más creativa

Dado que el láser no garantiza al 100% la eliminación integral, los tatuadores más talentosos proponen una opción híbrida: las covers. Es decir, cubrir un tatuaje antiguo con uno nuevo. Este método requiere de gran conocimiento y experiencia, ya que requiere un diseño previo que garantice totalmente que el resultado será óptimo. El método es sencillo: se aplica el láser en las zonas más sencillas de borrar y, sobre las que no, se dibuja encima. Aunque en un primer momento pueda ser tachado como un remedio ‘rudimentario’, algunos resultados son realmente sorprendentes.

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