Pero ojo, esto sólo ocurre cuando son los secretos de otros. Cuando se trata de intimidades propias, los españoles somos los que más las escondemos, con un 56% de los encuestados que dice tener algo que ocultar que nunca ha revelado. Y sus buenas razones tienen: el 25% confesó no decirlo porque esto podría cambiar el resto de sus vidas, para el 10% contar su secreto podría acarrear el final de sus relaciones, y el 5% reconoció que contar sus secretos podría hacerles parecer peor persona ante amigos y familiares.