Hombre, no desesperes: es posible entender el clítoris aunque no tengas uno. El problema es que el sexo, tal y cómo lo entendemos en este siglo XXI, se construye alrededor del orgasmo masculino. Las películas eróticas y, más en profundidad, los vídeos porno se han encargado de crear el estereotipo de lo que deben ser las relaciones: besos, caricias y tocamientos -en el mejor de los casos-, para pasar a larga sesión de sexo oral (con muy poco cunnilingus) y penetración, en diferentes posiciones, hasta llegar al generoso final. La cultura predominante alrededor del erotismo le da mayor valor a los actos sexuales que conducen a la eyaculación.