Si tus labios presentan deshidratación y pieles muertas, es el momento de hacer una exfoliación que elimine esos antiestéticos «pellejos». No se te ocurra arrancarlos (con los dedos o tus propios dientes) porque, además de resultar muy doloroso, podrías hacerte una herida difícil de cicatrizar (peor el remedio que la enfermedad).