Por otra parte, están en contacto directo con nuestra propia saliva, que, aunque en principio los humedece, en realidad contribuye a resecarlos, y también con los distintos componentes de los alimentos.
Por otra parte, están en contacto directo con nuestra propia saliva, que, aunque en principio los humedece, en realidad contribuye a resecarlos, y también con los distintos componentes de los alimentos.