Cuidar los labios no es ninguna «tontería» porque una boca que presente labios resecos, agrietados, con pieles muertas o con un temible (y doloroso) herpes, destrozaría la imagen del mismísimo Adonis.
Cuidar los labios no es ninguna «tontería» porque una boca que presente labios resecos, agrietados, con pieles muertas o con un temible (y doloroso) herpes, destrozaría la imagen del mismísimo Adonis.