Una persona con vigorexia entrena de manera compulsiva, sin disfrutar del ejercicio en sí mismo y sin sentir satisfacción alguna con las metas que alcanza. La frustración, la baja autoestima, el huir de las relaciones con los demás (dado que se ve poco atractivo) son algunas de las consecuencias de este mal que puede llegar a tener graves complicaciones.