Es lo que le pasó a una amiga mía con un chico de Badoo. Se llamaba Hugo y la tuvo loquita, no sé los meses. Estaba encantada y cometió el error de pensar que dándole todo ese amor, cariño y sexo, él estaría satisfecho. ¿Acaso no se bromea sobre lo sencillo que es complacer a un hombre? Pero Hugo, de la noche a la mañana, desapareció del mapa. Mi amiga no es orgullosa, y ante tal situación se pregunta qué puede haber pasado para que el tipo en cuestión pase tantas semanas metido entre sus piernas y, de repente, parezca que ni sepa que existe.