La teoría de los opuestos

Es un mito que los hombres siempre tengan ganas de hacerlo. Hay miles de factores a tener en cuenta. Mis ex me llegaron a decir que no por «estrés en el trabajo» o por «problemas de dinero«. Un amigo, incluso me reconoció no poder hacerlo si su sistema endocrino no había hecho los deberes correctamente. Si tenéis más razones (o excusas) os invito a compartirlas. Pero al margen de problemas fisiológicos o excusas, la teoría de los opuestos es clave para determinar las ganas del uno y las ganas del otro.

[pullquote]El chico era un cazador: prefiere controlar el ritmo de la seducción. Según esta teoría, ‘se lo puse demasiado fácil’…[/pullquote]Este fin de semana tenía ganas de conocer a alguien. Me arreglé, me puse  un sencillo pero merecido escote y los tacones más altos, como dicta el protocolo. Me coloqué bien a la vista del campo visual de un chico que me gustaba. Era el alma de la fiesta, inteligente, sabía hablar y por eso era el centro de atención.

Deja un comentario