En la etiqueta además deberá indicarse en qué país se ha fabricado el producto, sin ser ello necesario si ha sido en España o Portugal. El eurodiputado español Andrés Perelló ha mostrado su satisfacción con la nueva normativa: «Se ha hecho justicia a una de nuestras bebidas más tradicionales que, hasta ahora, se veía obligada a compartir mercado en igualdad de condiciones con las de otros países donde no es autóctona».