Entonces, ¿la obesidad es un negocio?
Imagina que tienes que llevar tu coche al lavadero. Al recogerlo, todo a primera vista está fabuloso, la tapicería está reluciente y las ruedas brillan como nunca. Pero, de repente, te das cuenta como los limpiadores han introducido toda la mugre debajo de tus alfombrillas, en el maletero y en la guantera.