Aunque discreción y sombrero no sean, de primeras, demasiado compatibles, hay que buscar un equilibrio. Para acertar, es recomendable decantarse por borsalinos que no llamen mucho la atención y no resten demasiado protagonismo al resto de nuestro estilismo, que de por si ya tiene que ser bastante neutro si decidimos ponernos este complemento.