La crítica de los usuarios viene dada por la obligatoriedad de tener permanentemente activado el Kinect, ya que la nueva XBOX incluye la opción de navegación por su interfaz mediante comandos por voz o pulsando botones en el aire, y por la falta de privacidad que conlleva el tener una cámara y un micrófono permanentes en el salón de casa, sobre todo sabiendo que Microsoft lleva un registro de actividad de la consola.