Las cinco pulgadas de la pantalla del Galaxy S4, que lo sitúan para muchos en el terreno phablet, lo hacen a priori más apto para quienes lo quieran usar para ver vídeos y jugar. No obstante, tampoco se quedan cortas las cuatro pulgadas de la pantalla de su rival, que destaca por unos gráficos con un aspecto muy natural y un mejor brillo que le confiere más visibilidad bajo la luz solar.