Una vez me dijeron que si iba de puta -en referencia a mi actitud tan liberal ante el sexo-, sólo me encontraría a hijos de puta, en referencia a mi ex. Bien, aunque no esté de acuerdo con el hecho de que acostarme con un chico al que acabo de conocer o hablar sobre ello pueda ser sinónimo de prostitución, puede que sea una lección aprendida: la sociedad, en general, aún no está preparada para hablar de sexo. Por eso las que van de putas se quedan con los hijos de puta, y las putas de verdad se quedan con los príncipes azules. Seguro que más de uno estará de acuerdo con esta comparación.