No tengo nada en contra de esta industria, es más, antes he comentado que soy consumidora. Sin embargo, por muy bien que puedan venir para un apuro, estos vídeos no son ni la mitad del reflejo de lo que es la sexualidad de nuestro día a día, convierte el sexo en algo distinto, extrapola el placer a una pantalla, a algo externo a nosotros. No quiero iniciar un estudio sociológico sobre este tema porque imagino que personas más expertas que yo tendrán opiniones más interesantes. Tan solo estoy defendiendo la libertad de expresión.