Según sus cálculos, con el viejo QWERTY un usuario es capaz de escribir en una pantalla táctil una media de 20 palabras por minuto.
El KALQ, en cambio, permitiría llegar hasta las 37 palabras por minuto gracias a su diseño y a la ayuda de un algoritmo de corrección de errores.
La experiencia de teclear con los pulgares mediante el KALQ es ergonómicamente superior a la del QWERTY porque evita las secuencias en las que usamos muchas veces seguidas un mismo dedo.