Durante este experimento realizado en el centro “Hamon Center for Regenerative Science and Medicine“, bajaron gradualmente el oxígeno respirado por los ratones hasta llegar al 7%. Luego de dos semanas obtuvieron resultados positivos: las células del músculo cardíaco (cardiomiocitos) se dividieron y crecieron. Esto resulta asombroso, puesto que en circunstancias normales, las células del músculo cardíaco no se dividen.