El afeitado en seco es el que se hace con una rasuradora eléctrica. Sus principales ventajas son que solo se necesita un instrumento: la afeitadora en sí, son muy rápidas y por lo general no requieren humedecer el rostro. Sin embargo, son las que afeitan menos cerrado y, al igual que sucede con las maquinillas, precisan un reemplazo periódico de sus cuchillas.