Por todo ello proporciona una sensación de serenidad y grandeza más allá del placer físico.
Dicho esto, ¿qué es lo que podemos hacer para desplegar todo el potencial de nuestros orgasmos? Como ya hemos apuntado, “nada”. Es decir, no estamos hablando de ciertas prácticas complejas como propone el tantra o el taoísmo sexual. Estas corrientes creen que el sexo necesita “modificarse” para que sea meditativo, cuando en realidad siempre lo es.