Haz de tus orgasmos experiencias meditativas

En realidad no tienes que «hacer nada» porque diversos estudios apuntan a que lo que sucede en el cerebro durante un orgasmo es lo mismo que ocurre durante la meditación. Siendo así, muchos lectores se preguntarán por qué cada orgasmo no resulta trascendente.

Lo cierto es que no toda sentada para meditar se traduce en una experiencia trascendental. Lo mismo sucede con los orgasmos.

Lo importante es que potencialmente el clímax sexual es siempre una posible vivencia meditativa y cuando se despliega por completo nos aporta además de placer físico una sensación de disolución de nuestros límites individuales, de unión con nuestra pareja sexual o con todo lo que nos envuelve.

Por todo ello proporciona una sensación de serenidad y grandeza más allá del placer físico.

Dicho esto, ¿qué es lo que podemos hacer para desplegar todo el potencial de nuestros orgasmos? Como ya hemos apuntado, “nada”. Es decir, no estamos hablando de ciertas prácticas complejas como propone el tantra o el taoísmo sexual. Estas corrientes creen que el sexo necesita “modificarse” para que sea meditativo, cuando en realidad siempre lo es.

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