La principal diferencia con la liposucción radica en que la criolipólisis no licúa y extrae la grasa sino que ataca directamente a las células responsables de la formación del tejido adiposo de manera selectiva, es decir, sin afectar al resto de tejidos. En teoría, la grasa no volverá a formarse siempre que se lleve una dieta y unos hábitos saludables que incluyan un mínimo ejercicio físico.