Ante la imposibilidad de mantener un peso estable, muchas veces es preferible conservar un ligero sobrepeso acompañado de hábitos sanos.
Cambios en hormonas que regulan el hambre, en el metabolismo y en el tejido adiposo pueden volver muy difícil el mantenimiento del peso perdido y además, pueden ser responsables de un estrés considerable para todo el cuerpo que, finalmente dañe el sistema cardio- circulatorio.