Hay una relación mutuamente beneficiosa entre los humanos y las bacterias. Les proveemos refugio y un hábitat seguro, mientras ellas se hacen cargo de algunos mecanismos que el cuerpo humano no puede manejar por sí solo.
Hay una relación mutuamente beneficiosa entre los humanos y las bacterias. Les proveemos refugio y un hábitat seguro, mientras ellas se hacen cargo de algunos mecanismos que el cuerpo humano no puede manejar por sí solo.