Las ballenas también son clave por dos motivos. El primero, porque gracias a sus grandes migraciones transportan los nutrientes de un lado al otro.
El segundo, porque al comer en profundidad y defecar y orinar en la superficie hacen que los nutrientes que se perderían hasta el fondo del océano queden disponibles para las algas superficiales y, así, poder alimentar las redes tróficas del océano.