Ya me estoy preparando psicológicamente para lo que me va a soltar mi familia durante las comilonas navideñas. Retumba en mi cabeza todos los días, la cosa empieza con el inocente «¿cómo vas de amoríos?» y acaba como el rosario de la aurora: «¿no tienes novio aún?», «ya hace mucho tiempo que lo dejaste con el último», «que tienes 30 años», «yo a tu edad ya tenía tres críos»… Sólo de pensarlo me sale urticaria.