Empecé el año con el firme propósito de mantener una vida sexual lo más activa posible e intentar probar cosas nuevas que nunca me había atrevido a hacer hasta la fecha (véase mi experiencia con el ménage à trois). Pero a medida que avanzaban los meses, y se iban acumulando mis malas experiencias con el género masculino, mis esperanzas para cumplir dichas intenciones fueron mermando poco a poco.