“El cansancio provoca una disminución de la libido, sí. Pero querer relacionar estrechamente el ejercicio con la falta de deseo sexual no tiene demasiado fundamento”, aclara Romero-Otero, que añade: “Por supuesto, si uno está focalizado en algo y no tiene tiempo para pensar en nada más, igual que cualquier obsesión o un incremento del estrés, hace mella en la actividad sexual, pero gimnasio y pérdida del deseo no tienen por qué ir de la mano si ese ejercicio se practica con cabeza”, explica.