Ésto quiere decir que todo alimento esconde un beneficio o un perjuicio según a quién se lo demos, y según la dosis que elijamos. Por ejemplo, la literatura científica nos informa que un vaso de vino tinto al día previene riesgos de sufrir accidentes cardiovasculares. Sin embargo, un consumo superior agrava los factores de riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca.