¿Pero dónde está la clave tecnológica que permite a los nuevos mandos obtener una información tan compleja?. Nada menos que en un mecanismo electrónico interno conformado por un módulo de plástico tridimensional repleto de sensores. Estos sensores serán los encargados de medir el ritmo cardíaco, el nivel de flujo sanguíneo y la tasa de respiración.