El ‘peeling’ químico

Conseguir una piel suave y luminosa es un reto que supone una serie de cuidados especiales. Uno de los más rápidos para conseguirla es someterse a un ‘peeling’ químico.

Consiste en un tratamiento estético que estimula, a través de la aplicación de una o varias sustancias químicas sobre la piel, su exfoliación y una aceleración del recambio celular que se produce naturalmente en la dermis.

El ‘peeling’ químico elimina las células dañadas y degeneradas de la piel, que vienen sustituidas por células epidérmicas normales. 
Produce una inflamación que activa la producción de colágeno y elastina, lo que significa la revitalización y el rejuvenecimiento de la dermis mediante la estimulación de los fibroblastos.

La piel aparece pronto más luminosa y sana. Eliminando los estratos más superficiales de la epidermis, se consigue mejorar el aspecto de la piel dando tono, elasticidad y turgencia. Así, con el tiempo y varias sesiones, se asiste también a la reducción de manchas y pequeñas arrugas superficiales.

El ‘peeling’ químico está especialmente indicado para tratar diversas patologías, como el acné (tanto en fase activa como cicatricial), estrías, piel rosácea, queratosis  y envejecimiento cutáneo, problemas de pigmentación (manchas, lentigo senil, melasma o cloasma), dermatitis seborreica, radiodermatitis, o para combatir arrugas sutiles.

Los ‘peelings’ químicos pueden ser clasificados según el tipo de agente químico que se use o según el nivel de profundidad en el que se actúe.

Es aconsejable realizar varias sesiones de ‘peelings’ más superficiales en lugar de un ‘peeling’ profundo, pero esto dependerá del tipo de piel del paciente y los resultados que desee obtener.

Los ‘peelings’ muy superficiales limpian la capa de la piel más externa. Son útiles para eliminar la opacidad cutánea, restaurar luminosidad a la piel y para atenuar las pigmentaciones superficiales. Durante el tratamiento, provoca una leve sensación de hormigueo en la zona tratada y tres días después una descamación de la piel que dura entre 5 y 7 días.

Los ‘peelings’ superficiales están especialmente indicados para tratar el acné o sus cicatrices, problemas de hiperpigmentación o ligeras arrugas en las mejillas y el contorno de ojos. La acción es más intensa y el post ‘peeling’ será un poco más difícil: rojeces acompañadas de una descamación que podrá durar de 7 a 10 días, del todo controlable con una buena crema hidratante.

Los ‘peelings’ profundos y muy profundos son de difícil gestión: un tiempo de descamación de hasta 12 días, dolor intenso, oscurecimiento de la piel y un incremento exponencial de la posibilidad de cicatrices e infecciones.

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