De nuevo, la cantidad de azúcar que haría falta para matar a alguien es tan alta que no hay estómago que la resista. Según pruebas hechas con ratas, la toxicidad LD50 de la sacarosa (azucar de mesa) es de 29.700 miligramos por kilo de peso corporal. Si lo extrapoláramos a un ser humano de 75 kilos de peso, estaríamos hablando de comerse 2,17 kilos de azúcar a cucharadas. Wow.