En páginas como Compound Interest, sin embargo, calculan esa cifra mucho más a la baja y aseguran que bastan 13 chupitos seguidos de un licor de alta graduación como el vodka (40 grados de concentración) para matar a un adulto de 75 kilos. Cada chupito o shot tiene alrededor de 45 mililitros. Todo depende de la tolerancia de la persona o su estado físico. También influye enormemente el tiempo de ingesta. El organismo hace un trabajo soberbio para procesar grandes cantidades de alcohol a lo largo de toda una noche. Al día siguiente, la resaca se encargará de recordarnos que los excesos nunca son buenos, incluso aunque no alcancemos una dosis letal.