Un pequeño estudio previo en 26 adultos detectó que la privación parcial del sueño dio lugar a una mayor activación de áreas en el cerebro asociadas con la recompensa cuando las personas estaban expuestas a los alimentos. Una mayor motivación para buscar alimentos podría ser una explicación para el incremento de la ingesta de alimentos visto en personas con menos horas de sueño en este trabajo, sugieren los autores.