«La reducción del sueño es uno de los riesgos de salud más comunes y potencialmente modificables en la sociedad actual, en los que la pérdida crónica de sueño se está volviendo más común. Se necesita más investigación para analizar la importancia de la privación parcial del sueño a largo plazo como factor de riesgo para la obesidad y si la extensión del sueño podría desempeñar un papel en la prevención de la obesidad», añade la también profesora de la Universidad Vrije, en Ámsterdam.