Si a él no le importa tumbarse en la ducha (damos por hecho que muy pocos tienen un jacuzzi), se puede practicar posturas de toda la vida como el perrito o el ‘girl on top’. En este caso, desde ‘Eroteca’ recomiendan poner algo en el suelo de la bañera o la ducha para amortiguar la zona de la rodilla.
Si os preocupa el frío, podréis probar a hacerlo arrodillados, muy juntos. Además, esta postura tan íntima hace fácil mantener el equilibro.