Para empezar, siempre existe el riesgo de resbalarse. Si la gente ya se cae cuando están solos, de pie, sin ninguna dificultad apreciable, imaginad con una segunda persona a tu lado, y ahora añadid en la ecuación algo de gimnasia sexual. En concreto, los hombres temen -y les estresa- caerse durante la erección. Tiene que doler, sí. Para evitar una desgracia, poned agarraderas o una alfombrilla antideslizante de pececillos o estrellitas de mar, lo que quieras; pero no te caigas. Además, en este contorsionismo erótico, raro sería que no se rompa algo o que no se inunde parte del baño.