La idea de tener sexo en la ducha suena divertido, excitante, un plan entretenido para la tarde del martes. Si de normal te da por cantar mientras estás al tema, nunca habrás sonado mejor. También es de lo más eficiente: ya no tienes por qué ducharte después del sexo. Ahora lo puedes hacer durante, ¡2×1! Pero pongámonos serios, la ducha es un buen lugar para encender la libido: tanto cuerpo a la vista, tanto jabón y contacto pueden ser unos preliminares estupendos.