1. Aumenta el número de calorías que ingieres
- Una dieta de crecimiento no consiste en comer por comer. Puesto que se va a ampliar el número de calorías, vigila que estés haciendo una alimentación sana, equilibrada y variada.
- Toma más carbohidratos que encontrarás en alimentos como: arroz integral, pastas, patata, batata, pan y legumbres.
- Ingiere más proteínas, que puedes obtener de productos como: carnes magras, pescado, frutos secos y productos lácteos.
- Un individuo normal sólo necesita de 0,6 a 0,8 gramos diarios de proteína por kilo de peso. En una dieta hipercalórica puedes aumentar hasta 1 y 1,5 gramos diarios de proteína por kilo de peso. No superes esta cantidad o, a la larga, provocarás problemas de salud en tu organismo.
- Para compensar el exceso de calorías toma mucha agua y fibra, así ayudarás al cuerpo a expulsar los restos de alimentos que no necesita.
2. No te saltes ninguna comida
- Haz, al menos, cinco comidas diarias: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena.
- No te saltes ninguna de ellas.
- Antes de entrenar, aporta al cuerpo las energías necesarias, en forma de carbohidratos, para hacer frente al entrenamiento.
3. Aumenta la intensidad de tu entrenamiento
- A menos que tengas algún problema de desnutrición, una dieta hipercalórica se debe combinar con un incremento en la intensidad del entrenamiento.
- Aprovecha el exceso de energía que has obtenido para ejercitarte con más potencia.
- Obliga a tus músculos a hacer un esfuerzo extra aumentando el peso con el que entrenas.



















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