Durante los años treinta del siglo pasado se produce otra invención que, junto a la utilización de ropas que dejaban el cuerpo cada vez más al descubierto, dio un nuevo impulso a la depilación. Se trata de la maquinilla de afeitar eléctrica. Su fácil manejo hace que se implante sin ningún tipo de problemas en el mundo del aseo y del cuidado personal.