Depilación masculina

A lo largo de la historia, el hombre ha sabido incluir dentro del cuidado personal el gusto por la depilación como una forma de parecer más bello ante los demás.

Desde las navajas de hierro o cobre y las piedras afiladas, hasta las maquinillas y máquinas eléctricas que conocemos hoy en día, muchos utensilios han contribuido a que hoy entendamos la depilación en uno de los pilares de la estética masculina.

Existe documentación de que los egipcios ya solían depilarse todo el cuerpo utilizando para ello navajas de diferentes materiales y ceras hechas con una mezcla de azúcar, limón, aceite, agua, miel o pepino.

También las esculturas realizadas en el periodo clásico se puede apreciar el gusto de la época por un cuerpo masculino exento de vello. En ellas aparecen modelos perfectamente depilados, e incluso era usual la depilación del vello púbico, señal de distinción y de rango social. Se solían utilizar cremas depilatorias, ceras, piedra pómez y velas con las que quemaban el vello.

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