Así que habrá que adaptarse o, literalmente, chocar. El ciclo día/noche está perfectamente conseguido y se podrá configurar la velocidad del mismo. Así podremos disfrutar de los cambios de luz, de la puesta de sol o de la conducción nocturna, momento propicio para alucinar con la iluminación de los salpicaderos o con los reflejos en los cristales, de un realismo escalofriante.