Pero es que además su apartado técnico lo convierten en una experiencia audiovisual diferente. Fiel al cómic en que se basa, el diseño de los personajes es más adulto, más definido y su animación está perfectamente conseguida. La banda sonora está plenamente al servicio de la historia, más envolvente que para el propio lucimiento del compositor, y las voces (en inglés) no desentonan en ningún momento.