Este trabajo se centró en analizar la concentración de andrógenos en un grupo de jugadores de rugby tras tres semanas de suplementación con creatina, planteándose la posible hipótesis de que tras el consumo de creatina se pudiera producir una variación en el ratio preexistente entre la concentración de dihidrotestosterona (DHT, andrógeno biológicamente más activo) y la de testosterona (T).