Esas células muertas, que aumentan de forma evidente cuando termina el periodo estival, unidas a la presencia de partículas grasas, es lo que puede provocar, nuevamente, la obstrucción de los poros y la reaparición del acné en pieles grasas. Es lo que se conoce como el efecto rebote. Los granos, que parecían controlados, vuelven.