Esa es la parte buena, pero los rayos solares producen otros efectos especialmente preocupantes para la piel masculina con tendencia al acné. Las glándulas sebáceas y sudoríparas incrementan su actividad; la piel, además, aumenta unos milímetros su grosor (inapreciable a simple vista) para protegerse de esos mismos rayos y, también, cuando el verano se acaba, el proceso natural de descamación se acelera (el moreno se cae).