Incontables veces sucede que una persona es muy competente en el ámbito intelectual, pero cuando se trata de inteligencia emocional, no saben compartir o negociar algunos aspectos esenciales en el día a día del trabajo. Por otra parte, dejar que tus emociones siempre se reflejen puede ser perjudicial. En el ambiente de trabajo se debe mantener una postura neutral, y aunque esto no siempre pueda ser posible, es necesario controlar nuestras emociones si queremos llegar a un acuerdo con nuestros compañeros y seguir avanzando en nuestra carrera.