El inglés se ha consolidado en las últimas décadas como la ‘lingua franca’ por excelencia para moverse en un mundo cada vez más globalizado. El ‘boom’ de la lengua de Shakespeare y David Beckham la ha convertido en imprescindible en cualquier currículum y ha provocado paradojas como que el idioma más utilizado por la Unión Europea sea precisamente el del país más euroescéptico.