Los alimentos ricos en fécula (patatas) y en hidratos (pastas y arroces) son también punto fuerte a la hora de quedar saciado limitando la ingesta de grasas. Lo mismo ocurre con frutas, verduras y legumbres, básicas a la hora de aportar la fibra que tu cuerpo necesita y para obtener las vitaminas y minerales imprescindibles para el correcto desarrollo de la actividad deportiva.