Habrá que ver cómo acaba siendo el recibimiento en España, donde se presupone que gustará más que en Estados Unidos. Al fin y al cabo, encasillado o no, Johnny Depp es Johnny Depp y sigue molando lo que hace en pantalla, por mucho que se hable de su declive cinematográfico. Como Charlie Mortdecai, da para unas cuantas risas.